¿Cómo se enfrentan las organizaciones al relevo generacional que se está produciendo? ¿Cómo gestionan el talento cuando un empleado da la misma prioridad a su trabajo y a sus iniciativas personales? 

Los parámetros del éxito están cambiando y la Generación Y, que abarca a jóvenes de entre 20 y 30 años, es la principal culpable. 

Su actitud, tan independiente y desenfadada, ha hecho inevitable el choque con las generaciones que la precedían y está provocando un cambio en el mercado laboral actual. Podríamos decir que está siendo la protagonista de una verdadera revolución en el trabajo.  

Pero, ¿quiénes son realmente? 

Generación Y

La Generación Y es la sucesora de la Generación X. Personas nacidas a partir de 1982 hasta el año 2000. Previamente el término se refería a personas nacidas hasta el año 1992, pero finalmente decidió ampliarse hasta el 2000. 

También se les conoce como “Generación Why”, “Millenials” o “Internet Generation”. Los últimos en vivir la transición del DOS al Windows y los primeros que pasaron de jugar en el Atari a la Wii y en experimentar el auge de Internet.

Porque Internet es para ellos como el aire. No pueden vivir sin ella. Y tampoco sin su conectividad inherente. Porque de que les sirve Internet si no pueden tener acceso a ella desde cualquier lugar y en cualquier momento.  

El 80% de ellos asegura que la primera actividad que hacen nada más despertarse es chequear su Smartphone para ver actualizaciones, el email o el estado de sus redes sociales. 

Su perfil profesional

Muchos de ellos ya rozan la treintena y es ahora cuando empiezan a despuntar en el mercado laboral. Son el “recambio” de un modelo tradicional y el catalizador de las transformaciones que viven las empresas. 

Sus competencias profesionales más destacadas son su capacidad de especialización, su manera de empatizar y ofrecer colaboración, es decir su capacidad de trabajo en equipo, y su capacidad de adaptación o de aceptar los cambios de forma positiva. 

Por el contrario, no destacan precisamente a la hora de gestionar el estrés, y su capacidad de orientación al logro o su capacidad analítica es, a menudo, más bien baja.  

El clima laboral, un factor “clave” para ellos a la hora de decidir sobre su futuro profesional, sobre si permanecer en un trabajo o cambiar por otro.

Así que el mundo laboral ya no es lo único que hace girar su mundo, y el poder compensar el resto de su vida personal con él es algo imprescindible para ellos.

Son una de las generaciones mejor preparadas. Casi el 97% de ellos está cursando o ha cursado estudios terciarios, universitarios o de posgrado y, en cuanto a su movilidad geográfica, más de un 65% no tiene problemas para desplazarse a otro país por trabajo. Tan solo un 12% habla, además, un idioma único mientras que cerca del 43% habla tres o más lenguas. 

Ya no hay cheques en blanco ni sometimientos de ningún tipo. La creatividad, la flexibilidad y la conciliación ahora van de la mano. 

Porque a pesar de las dificultades del momento actual, para ellos se trata de una manera diferente de hacer las cosas. Quieren controlar su tiempo, dejar de sentirse un número y tener un salario que recompense el enorme esfuerzo académico que han hecho. Quieren, necesitan y exigen una revolución del trabajo. 

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